PATOLOGÍAS QUE TRABAJA EL LOGOPEDA III

  1. ALTERACIONES DE LA VOZ
  • DISFONÍA

La disfonía en un cambio en el tono de la voz, percibido por el paciente y su entorno, que se produce por una mala vibración de una o ambas cuerdas vocales.

Este trastorno indica patología laríngea, y no debe confundirse con otras alteraciones de la voz que se producen por una modulación inadecuada de la misma en el área orofaríngea, como puede ser la rinolalia abierta o cerrada o déficit fonatorio derivado por enfermedades que afectan a la capacidad pulmonar.

Sintomatología: 

Sensación de falta de aire al fonar, voz apagada, voz sofocada, voz ronca, voz leñosa, voz bitonal, voz eunucoide o anormalmente aguda, voz quebrada, fatiga vocal, voz a sacudidas, voz áfona o ausencia completa de voz, tos, picazón, uso del carraspeo para aclarar la voz, sensación de cuerpo extraño al tragar y dolor leve o moderado de garganta al hablar.

  1. ALTERACIONES DEL RITMO Y LA FLUENCIA
  • DISFEMIA

 La tartamudez, disfemia o disfluencia en el habla es un trastorno de la comunicación (no un trastorno del lenguaje) que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla acompañadas de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés.

Ellas son la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos, psicológicos y sociales que determinan y orientan en el individuo la conformación de un ser, un hacer y un sentir con características propias. Los efectos psicológicos de la tartamudez pueden ser severos afectando el estado de ánimo de la persona de forma continua, llegando a ser causa en muchos casos, de un importante aislamiento social.

Sintomatología: 

  • Repetición de partes de palabra, palabras y/o frases, en número y frecuencia aumentada.
  • Cambios de intensidad y frecuencia de la voz.
  • Pausas, interjecciones y/o muletillas en un número mayor al habitual. Incomodidad al hablar.
  • Esfuerzo al hablar.
  • Prolongaciones
  • Tensión corporal visible y audible.
  • Dificultad al empezar a hablar y/o en mantener el patrón respiratorio.
  • Cambio de palabra por temor al bloqueo.
  • Miedo a producir determinados sonidos.
  • Evitar hablar o contestar con monosílabos (si, no, vale…)
  • Miedo a enfrentar determinadas situaciones verbales.
  • Poca participación social.
  • Timidez exacerbada.
  1. TRASTORNOS ASOCIADOS A OTRAS PATOLOGÍAS
  • SÍNDROME DEL RESPIRADOR ORAL

 La respiración bucal corresponde a la respiración que el niño efectúa a través de la boca, en lugar de hacerlo por la nariz. Permanece con su boca abierta durante el día y generalmente por la noche.

Sintomatología: 

  • Tos seca.
  • Tos nocturna.
  • Incapacidad respiratoria.
  • Apneas obstructivas del sueño.
  • Trastornos en el desarrollo del macizo facial (paladar estrecho y hundido, mandíbula elongada).
  • Deglución atípica.
  • Dientes mal implantados.
  • Sinusitis.
  • Otitis.
  • Trastornos de la audición.
  • Falta de atención.
  • Retraso escolar.
  • Alteraciones posturales.
  • DEGLUCIÓN ATÍPICA

Consiste en la postura y uso inadecuados de la lengua en el acto de deglución.

Se define como “la presión anterior o lateral de la lengua contra las arcadas dentarias”.

La lengua se posiciona entre los incisivos o se apoya contra su cara posterior al acabar la fase de masticación y realiza una presión contra ellos durante la fase de deglución.

  • DISFAGIA

Dificultad para el paso del alimento a través de la boca, faringe o el esófago.

Una deglución normal se realiza en cuatro fases, en las que toman parte 25 músculos y 5 pares craneales diferentes. Si comprende el mecanismo normal de la deglución, le resultará más fácil comprender por qué pueden surgir problemas.

  • La vista, el olor o el sabor de los alimentos y las bebidas generan la producción de saliva, para que, al poner los alimentos en su boca (en general, voluntariamente) disponga de suficiente líquido para facilitar el proceso de la masticación.
  • Cuando los alimentos se han masticado suficientemente para formar un bolo blando, su lengua los envía a la parte trasera de la boca, hacia la parte superior del tubo que conduce a su estómago. Esta parte de su garganta se llama faringe. Esta parte del proceso de la deglución también es voluntaria.
  • Una vez que el bolo de alimentos alcanza la faringe, el proceso de deglución se convierte en automático. Su laringe se cierra para evitar que los alimentos o los líquidos se introduzcan en las vías respiratorias y los pulmones, y para hacer posible que el bolo de alimentos continúe descendiendo por esófago.
  • Su esófago, que es un tubo de paredes musculares que se contraen automáticamente, impulsa los alimentos hacia abajo, hacia el estómago.

Si tiene dificultades al tragar, el problema puede encontrarse en una o varias de estas cuatro fases. Las dificultades encontradas en cada fase ocasionan diferentes síntomas y problemas.

  • LABIO LEPORINO

Defecto congénito que consiste en una hendidura o separación en el labio superior.

El labio leporino o fisura labial es parte de un abanico de defectos orofaciales que comprenden el labio leporino y el labio leporino con paladar hendido.

Su manifestación es una fisura (más o menos grande, dependiendo de los casos) entre el labio superior y la fosa nasal. Puede extenderse hacia atrás, dividiendo también la encía y el paladar.

  • DEFICIENCIA AUDITIVA

 Desde un punto de vista general, las deficiencias auditivas se pueden considerar como aquellas alteraciones de carácter cuantitativo con respeto a una correcta percepción de la audición, debido a causas adquiridas, genéticas, malformaciones o presbiacusia (pérdida gradual de la audición a medida que la persona envejece).

Características cognitivas y lingüístico- comunicativas:

El aislamiento y falta de información, la concreción de las sensaciones, la incomunicación, van a tener como consecuencia un retraso madurativo en el niño deficiente auditivo que supondrá una serie de dificultades en el plano del desarrollo cognitivo. Dichas dificultades resultan ser más acuciantes cuanto mayor va siendo el niño. Este retraso irá superándose paulatinamente a medida que el niño adquiera e interiorice un código lingüístico que le permita además acceder a la comunicación e interacción social.

Las personas deficientes auditivas presentan una inteligencia semejante a la de las personas oyentes. Cuantas más experiencias de enseñanza-aprendizaje podamos ofrecer al alumno sordo y cuanto más normalizado sea su desarrollo, menos limitada se verá su capacidad intelectual.

El alumno con deficiencia auditiva va a presentar dificultad, en mayor o menor medida según lo expuesto, tanto en la expresión como en la comprensión de la lengua oral, así que las interacciones comunicativas en los niños con pérdida auditiva se desarrollan con más dificultades y menor espontaneidad. Por lo que deberá apropiarse tempranamente de un código comunicativo útil, como es el caso de la Lengua de Signos, así como la necesidad de aprender el código comunicativo mayoritario, es decir la lengua oral, tanto en competencias de lectura como de escritura.

Tienen dificultades para establecer la alternancia comunicativa, resolver los problemas de “atención dividida”… Esto provoca frustración y les empuja a ir adquiriendo un estilo comunicativo más controlador, más directo, llevando muchas veces al niño a una actitud más pasiva y menos interesada.

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